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Un día de marzo en septiembre...

Arreglando goteras

Arreglando goteras El sorteo de Navidad lo vamos a ver todos juntitos en la facultad y por transparencias como sigamos dando clase toda la semana que viene. Aún así, todo parece solucionarse, aunque al contrato de dos le han surgido una serie de condiciones, de obligado cumplimiento por mi parte, para no acabar en ruptura. Todo queda en mi mano. Necesito mostrar una evolución positiva, un cambio visible a sus ojos, aunque digamos aquello de "cada uno es como es y hay que quererlo como tal, no intentar cambiarlo". La cuestión es que ha habido una degradación en el comportamiento por ambas partes y ahora debemos desandar el camino que nos llevó al distanciamiento. Es difícil recuperar un sentimiento que se ha perdido, se empiezan a deshacer las cosas en común y creer en el alma gemela queda sólo en una ilusión insostenible (pero sigo creyendo en ella, sigo creyendo en ti). No quiero que esto se convierta en otro Javier lleno de excusas, en otro año de vida depresiva e inerte, en un corazón roto por Navidad. Quiero que sea muchos besos, caricias por la mañana, que me abraces por la espalda en mitad de la noche, un baño para dos, una amistad... quiero que seas mi vida y voy a luchar por ella, a pesar de que aún me queden algunas goteras...

Será la crisis de los nueve marzos...
Porque a veces nos queremos tan mal...

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